El lamento de Persephone - La tercera (y más importante) semilla.
La tercera (y más importante) semilla.
Me escondí en los abismos,
Recorrí las catacumbas y encontre entonces,
Aquel tesoro del que hablan los hombres.
Aquel fuego, no como el de Prometeo,
Pero que su existencia es un castigo.
Y entre las llamas encontré tu silueta,
Adornado de azulez y morados,
De dorados y perlados colores.
Y pues ante su magestad, sentí el arder.
Me perdí y me encontré,
Sosteniendo apenas mí respiración,
Y mí agitado corazón.
Tomada en brazos,
desendi mientras ella lloraba.
Ay,
Ojalá pudiéramos sentir lo mismo...
Jazmines perfumados, habían por doquier.
Jamás imaginé así la morada,
De mí secuestrador.
-es por ti...- susurraste.
Respiré profundo y me embriague.
En un estado alusinado,
En mis manos tenía lo que había envidiado,
Pero no era mío.
La rosa fue cortada de raiz,
Y la ilusión de la envidia me dejaba expuesta.
Al cruel y egoísta sentimiento...
Pero era tarde,
La flecha nos desangró.
Y de rodillas caí...
Caí....
Y olvide...
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