El lamento de Persephone - La primera semilla.
La primera semilla.
Nací de el capricho,
de la suerte fortuita que deposito aquella semilla,
en el vientre triste de la doncella.
de la suerte fortuita que deposito aquella semilla,
en el vientre triste de la doncella.
Nací cual capullo de flor, que con recelo,
se oculta a los ojos de Adán,
y a los ojos del mismo Zeus.
De mis miedos cree un páramo, un bosque,
he sido la madre y la hija,
he sido Demeter y la fugaz niña Kore.
Endurecí el corazón con rigor,
pues he de conocer las bajezas que hasta los dioses cometen.
Incluso sabiendo que Afrodita,
es cómplice de el mal.
No es fácil escapar de los deseos,
mucho menos de los volcanes que parten la tierra en dos.
Pura, en la gracia del lirio,
Que marchita en cuanto el sol la posee.
Oh dulce luna, no me abrigues,
No me toques con tu luz,
No la merezco,
pues espero aquella llama abisal.
Mis manos sueñan, soñando,
El rose mordaz de su rostro.
De sostener entre mis dedos su risa,
Como si de espigas de trigo se tratará.
Cómo dejar de imaginar?, De soñar?
Si las flores embriagan mí razón,
Así como el perfume de su apagada piel,
Me vuelve Eva en su jardín.
Me vuelve Eva en su jardín.
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